Perlas de Kahlil Gibran

“Cuando améis, no digáis: “Dios está en mi corazón”, sino más bien: “Yo estoy en el corazón de Dios”

“Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros”

“En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente”

“El amor es siempre tímido ante la belleza, al paso que la belleza anda siempre detrás del amor”

“El olvido es una forma de libertad”

“El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría”

“Enséñame el rostro de tu madre, y te diré quién eres”

“Es una lástima que los ciervos no puedan enseñar su velocidad a las tortugas”

“Hacer amistad con un ignorante es tan tonto como discutir con el borracho”

“Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio”

“La generosidad consiste en dar más de lo que puedes, y el orgullo, en tomar menos de lo que necesitas”

“Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad”

“No digáis: “He hallado la senda del espíritu”. Decid más bien: “He encontrado al espíritu caminando en mi senda”

“No progresas mejorando lo que ya está hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer”

“Os hace feliz dictar leyes. Y no obstante, gozáis más al violarlas”

“Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer”

“Somos lo infinitamente pequeños y lo infinitamente grandes, y somos también la senda entre ambos”

“Un amor que no está siempre floreciendo, es un amor que está siempre muriendo”

“Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades”

“Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de las ansias de vida que siente la misma vida”

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