Hablar

 

Hablar es uno de los dones más preciosos de Dios a los hombres.

Hablad, pero con palabras  que hagan el bien y no el mal.

Hablad sin herir a los demás, ni a los presentes ni a los ausentes.

Hablad sin usar la palabra como arma de combate al servicio del orgullo o de la vanidad.

Hablad con los niños para enseñarles los caminos de la bondad y de la grandeza de espíritu.

Hablad con los enfermos para hacerles sentir el cariño, la compañía y el aliento.

Hablad aun cuando no tengáis ganas, cuando lo exija la cortesía o la caridad.

Hablad cuando suponga un deber y un riesgo.

Hablad con sinceridad, con verdad pero sobre todo con caridad.

Hablad también de Dios, pero sobre todo con Dios…

Y luego callad para escuchar lo que Él os tenga que decir…

 

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