El valor de lo propio

 

Un comerciante se encontró con un amigo escritor y le dijo:

“Necesito vender mi propiedad, que tú tan bien conoces, ¿no te importaría redactarme un anuncio para ponerlo en el periódico?”

Y el amigo escribió:

“Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas, rodeado por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la baranda.”

Algunos meses después, volvieron a encontrarse y el escritor le preguntó al comerciante si ya había vendido su tierra:
- No pensé más en eso - dijo el hombre - ¡Después de que leí el aviso que tú escribiste, me dí cuenta de la maravilla que tenía!

 

 

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